Sobre “Erwartung” de Arnold Schönberg

Este escrito apareció formando parte de las notas de programa de uno de los conciertos del XXXIII Festival Internacional de Música de Canarias.

Aunque en esas notas comenté también las obras de otros dos compositores, os dejo aquí, casi a modo de separata, los párrafos que dediqué al monodrama Erwartung de Arnold Schönberg.

Juan José Olives

Sant Cugat del Vallés,2 de mayo de 2017

SOBRE ERWARTUNG DE ARNOLD SCHÖNBERG

En solo 17 días, entre agosto y septiembre de 1909, Arnold Schönberg escribe Erwartung (Expectación), un ‘monodrama’ para soprano y orquesta de unos treinta minutos de duración. Nos encontramos en la llamada época atonal del compositor, el período comprendido aproximadamente entre 1908 y 1914, año del comienzo de la Gran Guerra. Iniciada con las Piezas para piano op. 11 y los Georgelieder, op. 15 , la atonalidad (término que el propio Schönberg siempre rechazó) vino a reflejar y a constatar en la práctica el ideario schönbergiano de la emancipaciónerwartung de la disonancia, concepto que, dicho en pocas palabras, suponía la equiparación de disonancia y consonancia, y que conduciría, por diferentes senderos, a la consecución en 1923 del método dodecafónico. El término de lo disonante no sería ya el de la resolución, más o menos diferida, en lo consonante, sino el de su permanencia en una recíproca igualdad de condiciones. Dejando de lado otras consideraciones ahora imposibles de abordar, lo cierto es que la música de Schönberg de esos años se proveyó -más que la obra de ningún otro compositor- de unas características sonoras verticales y horizontales, y por ende, rítmicas y de textura, que la hacían expresamente idónea para ser la manifestación de la morbidez y la exacerbada subjetividad del expresionismo.

Se diría que la emancipación de la disonancia fue a la par de aquella otra liberación desbordada, emocional y onírica, substrato de todas las corrientes del expresionismo, que parecía atentar en todas las artes -con las salvedades que esta afirmación conlleve- contra los principios realistas, naturalistas y formales, más o menos vigentes en Europa aún a principios del siglo XX. En el Schönberg de 1909, atonalidad y expresionismo se condicionan mutuamente. El fruto estético-estilístico de ese condicionamiento es el de un expresionismo en el que la evocación de los estados de desesperación y angustia constituyen su materia. No es por ello extraño ni sorprendente que la identificación con la “poética” del psicoanálisis sea inmediata. Es este el contexto en el que surge Erwartung, una obra cuyo poderío expresivo alimenta el terreno artístico al que se debe y en el que nació. Si hay una obra claramente expresionista es esta breve y transgresora ópera en la que, citando a Adorno, “cada instante se abandona al impulso espontáneo, y el tema, la expresión de la angustia, atestigua la sensibilidad histórica de Schönberg, que entronca con la más profunda intuición del expresionismo de poco antes de 1914”. (Th. W. Adorno, Arnold Schönberg, en Prismas)

El texto de Marie Pappenheim, que sirvió de base a la obra, relata y describe, en un monólogo emocionalmente exaltado y lleno de premoniciones, las dudas, esperanzas y abatimientos de una mujer que, de noche, se adentra en un bosque buscando a su amante. Después de preguntarse en la oscuridad de la maleza, atravesando claros de luna y veredas, por la pasión que le une, incluso en la sospecha, a su amado, y después de haber recorrido en un instante de su febril imaginación la sucesión agolpada de los más turbios y desordenados estados de ánimo, lo encuentra muerto. Al parecer, Schönberg, con tal de conseguir la mejor adaptación del texto a sus intenciones compositivas, dio no pocas indicaciones a la autora del relat500px-Gerstl_-_Bildnis_Arnold_Schönbergo que no consiguió, sin embargo, y a tenor de la pobre calidad literaria de la pieza, estar a la altura de la música. El que Erwartung tenga o no que ver con un dramático episodio afectivo del propio Schönberg ocurrido pocos meses antes de comenzar la composición, tal vez sirva para aguijonear fantasías en torno al cúmulo de sentimientos enfrentados que la música deja traslucir, pero muy poco nos habla de la construcción de la obra ni de su íntima exclamación expresionista. El expresionismo de Schönberg es, como hemos apuntado, resultado de la transformación de su lenguaje musical, un lenguaje impulsado por el contexto histórico-estético de aquel tiempo y por su propia emotividad y temperamento.

Erwartung se caracteriza musicalmente por un atematismo sin precedentes. No hay elaboración temática ni motívica estructurada, al menos evidentemente, según los principios tonales. Lejos de mantenerse impregnados de recuerdo en el decurso de la ópera, los diseños de ciertas figuraciones que insinúan ser temas y motivos (quizás elementos premotívicos, como diría Dalhaus) aparecen y desaparecen sin predeterminar desarrollo alguno. Mueren en cuanto surgen y rebrotan transformados en otro lugar de la partitura. Hay, eso sí, añadidos de un mismo diseño rítmico que se yuxtaponen induciendo una sensación efectiva de movimiento y creando, como bien dice Charles Rosen, uno de los procedimientos estructurales más presentes en la obra. En su opuesto, ciertas estructuras estables coadyuvan a la evolución de la pieza o a su relativa quietud, un contraste necesario en la representación del contenido emocional del monólogo. Las formaciones armónicas, como contrapartida, se desplazan impelidas por la fuerza de su propia condensación, arrastrando, en su despliegue horizontal, las intervenciones de un melos vocal e instrumental avasallador. Acordes de seis sonidos transmutados en ocasiones en formaciones verticales erigidas con el total cromático, se disponen de tal manera que prestan al discurso una sensación coherente entre tensión y distensión. La imagen de la resolución de la disonancia parece haber sido absorbida en un nuevo contexto.

El tratamiento de la orquesta va más bien dirigido a destacar la definición de las líneas -a500px-Schiele_-_Bildnis_des_Komponisten_Arnold_Schönberg_._1917 través de una delimitación de los timbres- que a engrosar y densificar la textura por el reforzamiento instrumental. En Erwartung, “el timbre -de nuevo según Dalhaus- en cuanto medio de clarificación, es una función de la polifonía y no a la inversa la polifonía función de la paleta de timbres orquestales”. (Carl Dalhaus, Schönberg and the New Music). La orquesta, de grandes dimensiones, mantiene el sentido de la narración convirtiéndose en la co-protagonista del drama. Describiendo o expresando con sus intervenciones, reducidas a veces a muy pocos instrumentos -una de las características, por lo demás, de la orquestación de Schönberg-, los pormenores de las sensaciones que envuelven el molónogo, contribuye a remarcar simbólicamente la interiorización de la desesperación y de la angustia.

El papel reservado a la voz muestra, por su parte, una gran fantasía e inventiva asentadas en un profundo conocimiento de los recursos del canto: de pasajes verdaderamente líricos a otros en parlando o a aquellos en los que la utilización expresa del estilo arioso construye los episodios que vehiculan la acción del monodrama. No es ocioso decir que el hecho de que la ópera transcurra protagonizada por una sola voz, habrá estimulado en Schönberg esa dilatada variedad de estilos.

Erwartung, dirigida por Alexander Zemlinsky, se estrenó en Praga en junio de 1924 quince años después de su composición.

                                                  Juan José Olives

                                                                                        Sant Cugat del Vallés, diciembre de 2016

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